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sábado, 2 de julio de 2016

Relato erótico VII: "Esta vez soy yo, la que acabó en tu boca".

Recorrida de bares, amigos, risas, joda y un poco de alcohol, me produje, impecable, peinada, maquillada y sexi. Fui con una amiga, sin saber si iba o no. (Escribí otros relatos haciendo referencia a esta persona). Su nombre fantasía, para este relato es Leo.

Mientras nos cambiamos le conté la historia con Leo, a mi amiga. Para ponerla al tanto. Llegamos al primer bar, quedamos en encontrarnos con otro grupo de amigas en la puerta para entrar todas juntas. Era temprano, poca gente. A los 10 minutos llega él con amigos. Uno de sus amigos es el primero en saludar con un abrazo, presento a mi amiga y él siguiendo mi juego, me presenta a su amigo, Leo. Mi sonrisa era notoria, disimule poco, y en chiste le digo creo que te conozco de algún lado, pero no sé de dónde. En silencio, siguió saludando otra gente.

A mi amiga le digo, es él, ya me di cuenta por tu cara de alegría. Es lindo, bueno ya lo tenes acá. Respondo con sonrisa y risa al mismo tiempo. Me encanta, lo veo y me conmueve.
Estuvimos poco tiempo ahí, en breve partíamos, el guía nos dijo en voz alta en 20 arrancamos para el siguiente bar.

Me encaro, diciendo, así que no te acordas de mí. ¡era un chiste, qué poco humor! Por supuesto que me acuerdo digo yo, intercambiamos tragos, tenía una sonrisa instalada en mi boca, hablando muy cerca el uno del otro, giraba levemente unos grados mi cabeza para escuchar lo que decían sus labios, pero cuando le hablaba yo quedaban, nuestras bocas enfrentados a milímetros una de la otra. Detrás de un pequeño silencio le robe un pico, las bocas no se querían despegar, nos llamaban ya, gire mi cabeza a punto de dar un paso para seguir a la gente. Él me detiene y me besa más fuerte, fusión de labios, delicioso y apasionado, con un pequeño empujón a una pared, cerramos los ojos, rodee su cintura con una mano, apoye la otra en su hombro, sentí sus manos en mi cintura, durante varios minutos. Abrí los ojos de repente, quedamos solos y dije vamos, había que seguir el contingente, caminando  al siguiente bar.    

Pasó el 2do bar, luego el 3ero, estaba en una conversación, hasta que lo vi solo por ahí, cruzamos miradas, pequeña sonrisa y el significado de esos segundos en donde sus ojos y los míos no podían desviar a otro punto la visión, hicieron que esta vez fuera yo quien vaya, a paso firme y sensual, esquivando gente hasta estar frente a él.

Te llamé con la mirada me dijo, respondí con una sonrisa, conversación poco interesante por aquellos lados, vine para acá, ¿qué estás tomando? Fernet respondió, paso gracias, le pedí que me acompañe a la barra y compré un baileys frozen.

Buscamos un lugar más apartado, le invité con mi trago y sin tanto diálogo de por medio volvimos a besarnos más intensamente, esos besos que comunican automáticamente con mi vagina y comienzan a humedecerla, su bulto era cada vez más notable y sin ninguna duda lo apoyo. Ambos nos volvimos a “marcar”. Era muy probable que esa noche terminaríamos juntos, a lo que me dijo ¿vamos? tengo el auto estacionado acá cerca, estuve a punto de aceptar, pero yo quería seguir la joda, la recorrida de bares terminaba en una noche de disco.

Mire la hora y era temprano, la 1:30, le dije vamos a bailar un rato y después en todo caso. Volvió a insistir, a lo cual respondí tengo ganas de bailar. Algo resignado, fue directo y dijo. Quiero estar con vos, me reí y dije estás conmigo. O acaso no estamos juntos. Vos me entendes. El poco alcohol ingerido era suficiente para responder con risas, estaba alegre, al punto de las carcajadas. Conmigo no te hagas la difícil, tampoco la fácil remate.

Lo bese profundamente y acompañe con palabras, entre vos y yo, está todo dicho, solo quiero extender la noche un rato más, mañana tenemos todo el Domingo para que te quedes conmigo. Sonrió pero dijo te vas arrepentir, dejé el auto en un estacionamiento a la vuelta de acá y mañana vas a caminar como 7 cuadras. No te hagas problema camino, traje taco bajo. Dale vamos, se van todos.
Salimos, caminamos esas cuadras me agrupe a otro grupo y en un momento lo perdí de vista, lo busqué en la fila, no estaba, pregunté por ahí, si lo habían visto, pero no, no importa, entré y di vueltas por ahí con mi grupo de amigas. Una discoteca grande y bastante conocida de la zona, buena música, bailé, me divertí se hizo tipo 5 y yo seguía mirando, por si lo veía, pero no.

Encontré a un amigo y le preguntó tu amigo ¿se fue? Lo dejaste solo y se fue, jajajaja. En chiste dije ¡Qué aburrido! Se fue a dormir. Bueno me tomo la última cerveza y si no aparece me voy, terminé la lata, bajé la escalera buscando el baño, y luego irme. Salí del baño y pensé que hago me voy o me quedo un rato más, conociéndolo sé que es de los que se queda hasta el final, sabía que andaría por ahí, solo que eran puros desencuentros, volví a subir las escaleras y ahí lo encuentro. Quedaban pocos del grupo. Me dice ¿dónde estabas? Te busqué, respondo cortante, me voy, ¿vamos?, ahora el que no se quiere ir soy yo. Jaaaa estoy cansada, me voy.

Toma mi brazo y me lleva un piso más alto, sector reservado, te estaba buscando, yo también respondo. Era la primera vez que subía ese piso, un sector todo espejado con amplios sillones, nos sentamos y uno de los chicos nos trae un speed. Lo observé preguntándole ¿en este estado vas a manejar? No traje el auto sabía que iba a tomar. Ok!

También yo tenía una copa de más. Deje el enojo de lado, por su mentira y me deje llevar. Bailamos los últimos temas y nos fuimos en taxi hasta el dpto.

El taxista nos sacaba charla, me abrazo, yo apoye mi mano en su pierna e incliné mi cabeza para apoyarla en su hombro, hasta el destino, vamos al Abasto indique.

Bajamos caminamos unos metros hasta la farmacia a comprar lo necesario.
El aire frío nos hizo bien, para recuperarnos un poco, entramos al edificio, el ascensor estaba en el 6to piso, le dije vamos por la escalera. Abrí la puerta y en el oscuro subimos un tramo de la escalera. Lugar frío y húmedo, soy friolenta, me importó poco, la temperatura de nuestros cuerpos enseguida comenzó a ascender.

Caricias con manos frías que pronto se entibiaron, inundada ya, bajo el cierre de mi jean y comenzó acariciarme delicadamente, no doy más le dije, dedos fríos en mi interior y comiendo nuestras bocas descontroladamente, un poco incómoda con mi pantalón, no quería cortar el momento, dudaba si seguir ahí o entrar al dpto, me dijo al oído te quiero hacer acabar, probo mi flujo y me dio su dedo para que lo pruebe, estaba suave y con buen aroma, cada vez más abundante, sentí mis mejillas enrojecidas, sentía un calor interior, su miembro lo sentía más grande que nunca, cojeme ordene, no, quiero que vos acabes primero. Lentamente beso mis pezones y descendió hasta hacerme un fabuloso sexo oral, su lengua se dirigía en perfecto ritmo al punto exacto, chorreaba gruesos hilos de flujo espumoso y blancuzco, minutos después lo logró, sentí que mi corazón se aceleraba a mil pulsaciones, emití pequeños gemidos, aparte su boca de mi cuerpo y compartí mis propios fluidos, restos de su lengua.


Hace tiempo que no vivía esa fabulosa sensación de ser yo, quien acabara en la boca de alguien. Noche con desenlace inolvidable, con la persona anhelada. 


Relato erótico en primera persona
Historias Reales
Gloria Parque