HACEMOS WEBCAM?

HACEMOS WEBCAM?
hacé clic en la imagen para pasar la cuarentena conmigo.

martes, 15 de julio de 2014

Relato erótico III: Alumna y profesor.



Sexo en el aula

Mes de Noviembre, día sábado. A dos días de finalizar la cursada, en ese entonces dejé de ser su alumna y él dejo de ser mi “Teacher”, (así me gustaba llamarlo). Desde el primer día de clases me llamó la atención, 1.80, morocho de ojos celestes. Con varios años más que yo, lindo… Pero su belleza estaba opacada bajo una barba candado. Por suerte, ese día estaba afeitado.

Excelente docente, de esos que da placer escucharlo.

Llegó ese sábado esperado, estábamos en la Facultad, era hora de irse pero ninguno de los dos quería finalizar la conversación, yo tenía puesta una remera con un escote algo generoso y entre risas, miradas hizo una observación en un lunar que tengo entre mis senos. Diciendo que era la alumna con el lunar más sexy. Estábamos distendidos, solos, enfrentados con muy poca distancia de por medio.

Yo amenazaba con que me tenía que ir, y él no sabía cómo retenerme, me invitó un café de la máquina que estaba ahí nomás, en el mismo piso.
Busco dos tazas e hicimos un brindis con café.

Cada vez estábamos más cerca, apoye una de mis manos sobre un botón de su camisa y el beso no se hizo esperar…

Apasionado, profundo y extenso…

Me quité los anteojos, la cartera que llevaba y dejé que me abrazara.
En eso alguien nos sorprende con su grito, y lo primero que hice fue levantar mis pertenencias y esconderme en una de las aulas.

Espere callada, hasta que esa empleada lo saludara y se despidiera de él.
Cuando todo pasó quise salir del aula, y en contados segundos sentí sus pasos, con firmeza que venían a mí, cerró la puerta del aula, y ahí nos quedamos.

 Se me acercó, me acaricio la cintura por debajo de la remera y me hizo referencia a la suavidad de mi piel, nos dimos besos tiernos, pero no me pude contener. Mi humedad era terrible y su bulto se hacía notar, estábamos en el aula de informática. Buscaba un lugar para sentarme, me apoyé en el borde de un pupitre y abrí mis piernas. Él parado frente a mí. Estaba incómoda al lado de periféricos. Se me ocurrió decir vamos al piso, y así fue.

Nuestra excitación era imposible de contener, me quitó el pantalón, y no tardó en correrme mi prenda interior para penetrarme con uno de sus dedos. Nos seguíamos besando, hasta que le pedí por favor que me cogiera, ya no daba más… ya no dábamos más, fue breve, pero intenso, terminó derramado su semen sobre mi abdomen.

Relato erótico en primera persona
Historias Reales
 Gloria Parque.